Rubia en la ventana

Observas, detenida en mi ciudad

la dura catedral

el tiempo juntos, el hotel

 

Aun sin saber quién te espera

peinas de igual modo

tus pasatiempos y tu belleza

y me acompañas

con el cuerpo dulce

y la risa melosa.

 

Yo también pierdo los detalles

y mezclo el perfume nocturno

con los mimos de la madrugada

Te siento entre las cosas, entre las almas,

rubia en la ventana,

besar el amor alicaído del sueño;

te siento despertar los días posteriores,

las siestas del invierno; cerca del ocaso

en la espera insomne del deseo

posar de espalda, esperando mi abrazo.

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